Meditar para sanar las emociones

El hombre es afectado no por los eventos, sino por la forma en que los considera ~ Epicteto

En las últimas semanas dos de mis amigos más cercanos han estado pasando por situaciones familiares difíciles, emocionalmente están devastados y luchando cada día con la esperanza de sanar emocionalmente y recuperar la estabilidad emocional de la que gozaban unos meses atrás.

De alguna manera he tratado de llevar sus cargas y tratar de entender por lo que están pasando, y cada vez que hablamos no hace falta hablar por mucho tiempo para notar la desesperación por la que están pasando, casi al borde del abismo y sin esperanzas de dar la vuelta para caminar en otra dirección.

Estoy seguro que todos tenemos emociones que sanar, por situaciones personales, familiares, laborales o de cualquier tipo, constantemente somos puestos a prueba para probar de que estamos hechos.

Desde hace unas semanas estoy tratando de cambiar el hábito de constantemente estar revisando mi WhatsApp, era una aplicación a la que le huía y que termine por adoptar, estoy agregado a más de veinte grupos, cuatro de trabajo y compañeros de trabajo, otros diez de una organización religiosa a la que pertenezco, dos de compañeros de promoción del colegio, dos del comité de vecinos de donde vivo, en fin, la lista casi es interminable y la ansiedad se cuela por la puerta en cualquier momento.

Pues decidí que cada vez que sintiera ese impulso de revisar mis mensajes, iba a decidir a cambio avanzar en la lectura de dos ebooks que tengo pendientes de terminar. Hoy descubrí algo que quiero compartir contigo.

Om mani padme hūm

Este es uno de los mantras (palabra sánscrita que se refiere a sonidos que, según algunas creencias tiene algún poder psicológico o espiritual) más usados del budismo y que se centra en el control de las emociones negativas.

Om es la generosidad que purifica el ego. A inicios de este mes mi esposa decidió que quería enseñarle a mis hijos algo de gratitud y dijo vamos a visitar a una familia de escasos recursos, preparo unos pequeños regalos para llevarles y fuimos como familia a visitarles, mis hijos no tardaron en preguntar que porque ellos vivían así. Mi esposa les enseño una lección para purificar nuestros egos.

Ma es la ética que purifica los celos. Ayer tenía que dar una conferencia junto a otra compañera de trabajo, tiendo a ser muy competitivo cuando de dar conferencias se trata, antes de empezar las conferencias una de las coordinadoras nos reunió para hacer una oración, en ella mencionó: “que no busquemos nuestra propia gloria”. Entonces pensé, no puedo apagar a mi compañera, debo ser ético y purificar los celos.

Ni es la paciencia que purifica las pasiones y deseos. Esta quizá sea la más desafiante para mi y para muchos. Refrenar nuestras pasiones y deseos no es fácil, la ansiedad de satisfacerlos hace que cedamos a esos impulsos, la clave está en darse cuenta de lo que provocan en nuestros cuerpos y prepararnos para responder de otra manera cuando los impulsos vengan. En las últimas semanas lo he estado logrando, cuando sé que los impulsos serán más fuertes tengo un ‘plan de respuesta’, ahora estoy a 18 páginas de terminar uno de los dos libros que tenía pendientes y a 14 de terminar el otro. Paciencia, paciencia diría mi madre.

Pad es la diligencia que purifica los prejuicios. Aquí tienes que tomar unos minutos para meditar en lo que esto significa, me tomó unos minutos entenderlo y puede ser que tengas otro punto de vista (compártelo en los comentarios). Cuando pones cuidado y actúas sobre alguna acción que tengas pendiente, eliminas todo prejuicio que pudieras haber tenido antes de llegar a su resultado. Los prejuicios son enemigos de la acción. Sé diligente, elimina los prejuicios.

Me es la renuncia que purifica la codicia. Todos tenemos deseos insatisfechos, las redes sociales promueven los siete pecados capitales, la codicia es uno de ellos. Piensa en algunos de los términos que se han creado con las redes sociales: selfie y meme. Ambos implican el ‘yo’. Renunciar a uno mismo no es fácil, pero pensar en los demás hace que te refrenes en desear lo que no tienes y que muchas veces no puedes. Eso si que mantiene sanas las emociones.

Hūm es la sabiduría que purifica el odio. A ver, a ver, otra vez: la sabiduría que purifica el odio. La sabiduría más que conocimiento es una conducta prudente en la vida. De nada sirve el conocimiento si no se actúa conforme lo que se sabe. Entonces, ¿cómo se supone que con sabiduría se purifica el odio? La conducta prudente es aquel modo de conducir nuestras vidas con sensatez y buen juicio, sabiendo que si damos mal (odio) recibimos mal, entonces, ¿para qué molestarnos? Mejor sabio que odioso, si quieres estar sano emocionalmente.

Te deseo una vida emocionalmente sana. Es posible, pero requiere práctica. ¿Cómo lo aplicarás?

Nota: este artículo es producto de ese mantra, proviene de mi experiencia con Ni.

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